
Así es: ¿perdone, una guardería para mi bebé? Póngase en la cola, detrás de esos inmigrantes sin papeles. Perdone, pero es que yo llevo veinte años cotizando./ Bueno, pero ellos acaban de llegar, no tienen nada ni a nadie…
Otra: ¡Ayer me robó un morito! / Bueno, piense que llegan sin nada.
Más: El yerno Tous a la cárcel por matar a unos rumanos por intentar robar en su casa. A la prisión, y los otros, viajando para el Este.
La última: según los inmigrantes somos un país racista. Qué grande, sois 4’5 millones y sufrimos nosotros más vuestra delincuencia y asesinatos que viceversa.
¿Nos portamos como Hitler? Mentira, menudo desprecio a los judíos. Nosotros, a diferencia del nazismo, hacemos leyes para facilitarles la integración: no pagan impuestos sobre locales y tiendas, hacemos la vista gorda cuando cambian el nombre del negocio para seguir sin pagar, tienen guarderías y pisos por delante nuestro…¿sigo? Yo creo que no es necesario.
Es verdad que trabajan en aquello que nadie quiere, pero económicamente solo aportan esto. ¿Socialmente? Nos aportan nuevas culturas, cierto. No es que queramos que sean máquinas de trabajo, sino que sean como nosotros: personas que deben trabajar para vivir. Pero parece que los movimientos ONG pro-inmigrantes quieren que vivan mejor que nosotros.
La clave está en el techo. Se ha superado, y a este paso dinamitarán nuestros bolsillos y nos harán creer que nuestra cultura occidental es un error. Yo no me voy a desnaturalizar; tampoco quiero que ellos lo hagan. Cerremos fronteras y vivamos todos en paz.